México se prepara para el registro electrónico de la jornada laboral: qué cambia a partir de 2027

La reforma a la Ley Federal del Trabajo incorpora el registro electrónico de la jornada y abre un período de adaptación para las empresas. A partir de enero de 2027 comenzará además la reducción gradual de la semana laboral, que llegará a 40 horas en 2030

La forma en que las empresas mexicanas registran el tiempo trabajado está por atravesar uno de sus mayores cambios de los últimos años.

El decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación el 1 de mayo de 2026 reformó distintas disposiciones de la Ley Federal del Trabajo como parte de la reducción gradual de la jornada laboral.

Pero junto con el nuevo límite de horas semanales apareció otro cambio de especial importancia para Recursos Humanos y las áreas de tecnología: la incorporación del registro electrónico de la jornada laboral.



La nueva fracción XXXIV del artículo 132 establece entre las obligaciones de las personas empleadoras registrar electrónicamente la jornada de cada trabajador, incluyendo su horario de inicio y finalización, y proporcionar esa información a la autoridad cuando sea requerida.

La reforma ya fue publicada y el propio decreto establece un período de adaptación durante 2026. Las disposiciones generales que deberá emitir la Secretaría del Trabajo y Previsión Social para determinar el ámbito de aplicación y las excepciones de esta obligación entrarán en vigor a partir del 1 de enero de 2027.

Para las empresas, la fecha convierte los próximos meses en una oportunidad para revisar cómo registran actualmente la asistencia y si sus procesos están preparados para una gestión cada vez más digital de la jornada laboral.

2027 será el primer paso hacia la semana de 40 horas


El registro electrónico no llega de forma aislada.

Forma parte de una reforma más amplia que establece una reducción gradual de la jornada máxima semanal.

El calendario previsto es:
  • 2026: 48 horas semanales.
  • 2027: 46 horas semanales.
  • 2028: 44 horas semanales.
  • 2029: 42 horas semanales.
  • 2030: 40 horas semanales.

La primera reducción comenzará, por lo tanto, el 1 de enero de 2027.

El decreto también aclara que esta disminución no podrá implicar una reducción de sueldos, salarios o prestaciones.

Esto significa que las empresas no solo deberán revisar la manera en que registran la jornada. También tendrán que analizar horarios, turnos, distribución del personal y utilización de horas extraordinarias para adaptarse progresivamente al nuevo escenario.

Qué dice la ley sobre el registro electrónico


La reforma introduce una obligación concreta: registrar electrónicamente la jornada laboral de cada persona trabajadora e incluir el horario de inicio y finalización.

También establece que la información deberá poder proporcionarse a la autoridad cuando sea requerida.

La Secretaría del Trabajo y Previsión Social deberá definir mediante disposiciones generales el alcance y las excepciones aplicables.

Este último punto es importante.

La ley establece la obligación, pero las empresas deberán seguir también la regulación que publique la autoridad para conocer los detalles aplicables a su situación.

Por esa razón, durante el período de transición resulta conveniente evitar dos extremos: esperar hasta último momento para digitalizar los procesos o asumir requisitos técnicos que todavía no hayan sido establecidos oficialmente.

Lo que ya está claro es la dirección del cambio: el control de jornada deja de depender únicamente de documentos manuales y pasa a requerir un registro electrónico.

Un cambio que va más allá del reloj checador


En México, el control de asistencia ha estado históricamente asociado al reloj checador.

Todavía existen empresas que utilizan tarjetas, dispositivos biométricos o registros en hojas de cálculo para administrar entradas y salidas.

Sin embargo, el desafío planteado por la reforma es más amplio que sustituir un dispositivo por otro.

Una empresa con cientos de empleados, distintas sucursales, turnos rotativos o trabajadores en campo necesita poder relacionar cada registro con el horario correspondiente y reconstruir posteriormente la jornada realizada.

Por eso, la discusión comienza a trasladarse del dispositivo utilizado para “checar” hacia la calidad y disponibilidad de la información.

El celular también puede convertirse en una herramienta de registro


La transformación digital amplió considerablemente las alternativas disponibles.

Para muchos tipos de organizaciones ya no es imprescindible que todos los trabajadores se encuentren frente al mismo dispositivo físico para registrar su jornada.

Las plataformas móviles permiten realizar marcaciones desde teléfonos y centralizar posteriormente la información en un sistema administrado por Recursos Humanos.

Esto es particularmente útil para sectores como construcción, servicios, logística, seguridad, mantenimiento, ventas en campo o empresas con varias sucursales.

Soluciones de software de control de asistencia permiten trasladar parte de este proceso al entorno digital y administrar desde una misma plataforma las marcaciones y horarios de los trabajadores.

En determinados escenarios también es posible agregar elementos de validación, como ubicación o identificación mediante imagen, para aportar mayor contexto a cada registro.

La tecnología concreta que utilice cada empresa dependerá de sus necesidades operativas y de las disposiciones que establezca la autoridad.

El verdadero desafío estará en los datos


Registrar electrónicamente una entrada y una salida es solamente la primera parte del problema.

Las organizaciones deberán asegurarse de que esa información pueda ser consultada y utilizada posteriormente.

Para Recursos Humanos, esto significa poder responder con facilidad preguntas como:

¿A qué hora inició su jornada determinada persona?

¿A qué hora terminó?

¿Qué horario tenía asignado?

¿Se produjo una diferencia entre la jornada programada y la realizada?

¿Existen horas extraordinarias?

¿Dónde se encuentra la información histórica cuando se necesita revisar un período anterior?

Un sistema digital puede simplificar estas tareas al centralizar los registros y reducir la dependencia de documentos separados, archivos de Excel o procesos manuales.

De la asistencia al cumplimiento laboral


La reducción progresiva de la jornada también hará que medir correctamente el tiempo trabajado tenga más importancia.

A partir de 2027, el límite máximo semanal comenzará a disminuir dos horas por año hasta llegar a las 40 horas en 2030.

Para las empresas que gestionan horarios fijos, turnos rotativos o jornadas diferentes según puesto y establecimiento, este proceso puede exigir ajustes sucesivos durante cuatro años.

Contar con información histórica y actualizada permitirá comparar lo planificado con lo efectivamente trabajado y detectar desvíos antes de que se conviertan en un problema operativo.

En este contexto, herramientas como CucuTime buscan centralizar el control de asistencia, la gestión de horarios y la consulta de marcaciones para facilitar el trabajo cotidiano de las empresas.

Más allá de una plataforma específica, el cambio regulatorio probablemente acelere una tendencia que ya estaba en marcha: convertir el registro de asistencia en una parte integrada de la infraestructura digital de Recursos Humanos.

Qué deberían revisar las empresas durante 2026


El decreto establece expresamente que el período comprendido entre mayo y diciembre de 2026 permitirá a personas trabajadoras y empleadoras ajustar sus procesos a la reforma.

Para las organizaciones, esto abre una ventana concreta de preparación.

El primer paso debería ser conocer cómo se controla actualmente la jornada: qué información se registra, dónde se almacena, qué sucede con los trabajadores fuera de una oficina y cuánto trabajo manual requiere obtener un reporte completo.

Después será necesario evaluar si el sistema actual puede adaptarse a un registro electrónico y seguir de cerca las disposiciones que publique la Secretaría del Trabajo y Previsión Social.

También será necesario revisar la planificación de horarios ante la primera reducción de la jornada máxima semanal a 46 horas en 2027.

Esperar al último trimestre probablemente convierta una transformación tecnológica y organizativa en un proyecto urgente.

Comenzar antes permite hacer lo contrario: probar procesos, capacitar a los responsables, detectar excepciones y llegar a enero de 2027 con una estructura de información ya funcionando.

2027 marca un cambio de etapa


La reforma de la jornada laboral mexicana no se limita a reducir de 48 a 40 horas la semana de trabajo.

También introduce una transformación en la manera en que las empresas deberán documentar el tiempo trabajado.

El registro electrónico convierte la jornada en información estructurada y disponible, mientras que la reducción gradual obliga a utilizar esa información con mayor precisión para organizar horarios y recursos.

Para las áreas de Recursos Humanos y tecnología, ambos cambios están profundamente relacionados.

El desafío de los próximos meses no será únicamente cumplir con una nueva disposición, sino aprovechar la transición para modernizar un proceso que durante décadas estuvo asociado al reloj checador.

El 1 de enero de 2027 será el primer gran punto de inflexión.